La nostalgia






Pinturas de Denís Núñez Rodríguez: http://denispintor.blogspot.com/












A veces, un perfume, un sonido, una imagen, despierta en nosotros un recuerdo punzante en el alma. No por punzante es siempre doloroso. Pero sí es profundo. Y puede hacer saltar una lágrima, o simplemente, aislarnos del presente que nos rodea, como si nos envolviéramos en un capullo, y hacernos revivir ese instante del pasado, de modo más real aún que el tiempo actual.
La nostalgia es un perfume, a veces, venenoso, porque impide contemplar francamente el presente; pero otras veces es delicioso y embriagador, y ofrece un colchón de serenidad donde refugiarse y encontrar un poco de belleza. Es una mirada a otro tiempo, a otra realidad, que sigue latiendo; y lo seguirá mientras nosotros le demos vida con nuestro pensamiento ( realmente le damos un poco de nuestra vida, por lo que no sabemos si estamos muriendo lentamente, o si vivimos más intensamente).

También hay otra nostalgia: La de lo no vivido. Pero ansiado, añorado. Es la nostalgia de los sueños. La que, como si ya se hubieran realizado, viene a nosotros para recrearse en nuestra mente, y trae un perfume igual de cautivador que la del pasado. Incluso más fresco por estar envuelto de misterio.

Y aún hay otro tipo de nostalgia...

Muchas veces se añora algo; algo grande e importante. Y sin embargo, no se sabe qué es. Nos puede perseguir toda la vida, dejar un vacío al no tenerlo. Un vacío existencial y real. Puede que nos pasemos el tiempo buscándolo.
Eso, es también nostalgia. Y quizá, lo hayamos ya vivido.


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Pintura: Victor Bregueda


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LA VIEJA DAMA. ANTONIO PORPETTA


Pintura de Mª Angeles Rodríguez Díaz: http://ma-angeles.artelista.com/



Hay una vieja dama
que llama suavemente a nuestra puerta
con el leve marfil de sus nudillos.
Conoce bien la casa:
nos saluda
con su hermoso silencio
y deja en el vestíbulo sus guantes,
su sombrero, el cansado paraguas
de las lluvias de otoño.
Luego entra
en la sala, derramando a su paso
una luz somnolienta de quinqués,
un remoto perfume de magnolios.
Se sienta en la penumbra:
siempre ocupa
el callado rincón de la ventana,
y desde allí nos mira
con sus ojos de sándalo,
mientras brota en sus dedos
el mínimo huracán del abanico.
No necesita hablar:
la vieja dama,
con su tenue presencia,
nos descubre un paisaje de hondos universos,
nos hace recorrer caminos muy lejanos,
dibuja en nuestra frente escenas y palabras
aromadas de olvido.
En las horas del llanto
se acerca al clavecín, y canta quedamente
una alegre balada que enamora,
hasta que vuelve el sol a nuestros labios.
¡Qué remansado mar,
qué lluvia generosa
nos da su compañía!
¡Cuánta vida renace
con su silente bruma!

Cuando llega el momento, se despide
con un breve ademán:
quizás vuelva mañana.
La vemos alejarse, rodeada de pájaros,
maternal y serena.
El frágil camafeo
que cuelga de su cuello
guarda la miniatura
de nuestra propia vida.
Porque esa vieja dama es la nostalgia.


Antonio Porpetta (De "Los sigilos violados")



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Per Olov:

Poesías y colores para la lluvia


Pintura en pasteles al óleo de Mirta Beariz Campos (Mendiolaza, Córdoba, Argentina)












Pintura de Versatis: http://versatis.deviantart.com/





Pinturas de Leonid Afremov: http://www.flickr.com/photos/afremov/




Octubre y otoño. El otoño y la lluvia. La lluvia y las emociones que evoca.
Lluvia puede ser igual a nostalgia, o a vacío, o a dulzura, o a vida, a renacer, o a profundo anhelo... La lluvia canta una canción diferente a cada uno.

Música: Secret Garden





Pintura de Dusan Malobabic: http://dusanmalobabic.deviantart.com






Pinturas de Leonid Afremov: http://www.flickr.com/photos/afremov/



GOTA DE LLUVIA

Una gota de lluvia temblaba en la enredadera.
Toda la noche estaba en esa humedad sombría
que de repente
iluminó la luna.

José Emilio Pacheco



LA LLUVIA

Bruscamente la tarde se ha aclarado
Porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
Que sin duda sucede en el pasado.

Quien la oye caer ha recobrado
El tiempo en que la suerte venturosa
Le reveló una flor llamada rosa
Y el curioso color del colorado.

Esta lluvia que ciega los cristales
Alegrará en perdidos arrabales
Las negras uvas de una parra en cierto

Patio que ya no existe. La mojada
Tarde me trae la voz, la voz deseada,
De mi padre que vuelve y que no ha muerto


Jorge Luis Borges



LLUVIA


La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje.


Es un besar azul que recibe la Tierra,
el mito primitivo que vuelve a realizarse.
El contacto ya frío de cielo y tierra viejos
con una mansedumbre de atardecer constante.


Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores
y nos unge de espíritu santo de los mares.
La que derrama vida sobre las sementeras
y en el alma tristeza de lo que no se sabe.


La nostalgia terrible de una vida perdida,
el fatal sentimiento de haber nacido tarde,
o la ilusión inquieta de un mañana imposible
con la inquietud cercana del color de la carne.


El amor se despierta en el gris de su ritmo,
nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre,
pero nuestro optimismo se convierte en tristeza
al contemplar las gotas muertas en los cristales.


Y son las gotas: ojos de infinito que miran
al infinito blanco que les sirvió de madre.


Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio
y le dejan divinas heridas de diamante.
Son poetas del agua que han visto y que meditan
lo que la muchedumbre de los ríos no sabe.


¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos,
lluvia mansa y serena de esquila y luz suave,
lluvia buena y pacifica que eres la verdadera,
la que llorosa y triste sobre las cosas caes!


¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas
almas de fuentes claras y humildes manantiales!
Cuando sobre los campos desciendes lentamente
las rosas de mi pecho con tus sonidos abres.


El canto primitivo que dices al silencio
y la historia sonora que cuentas al ramaje
los comenta llorando mi corazón desierto
en un negro y profundo pentagrama sin clave.


Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable,
tengo en el horizonte un lucero encendido
y el corazón me impide que corra a contemplarte.


¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman
y eres sobre el piano dulzura emocionante;
das al alma las mismas nieblas y resonancias
que pones en el alma dormida del paisaje!

Federico García Lorca


LLUVIA


( ...) Todo, todo ha desaparecido y estamos solos bajo la lluvia,
solos en nuestro compartido, en nuestro apretado destino,
en nuestra posible muerte única,
en nuestra posible resurrección.

Te quiero con toda la ternura de la lluvia.
Te quiero con toda la violencia de la lluvia.
Te quiero con todos los tambores de la lluvia.
Te quiero con todos los violines de la lluvia.

La lluvia es bella y triste y acaso nuestro amor
sea bello y triste,
y acaso esa tristeza
sea una manera sutil de la alegría.
Intima, recóndita alegría.
Estoy tocado de tu destino.
Oh, lluvia. Oh, generosa.

                               RAUL  GONZALEZ  TUÑON
                                     (  1905  -  1974  )
                                        ARGENTINA
(Fragmento tomado de:

"Volar más allá de las nubes"

 http://mcarmennazer.blogspot.com.es/



Pintura de Leonid Afremov: tp://www.flickr.com/photos/afremov/