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domingo, 16 de octubre de 2022

El trino que amanece (Estampa de amanecer)

                    



                                                    EL TRINO QUE AMANECE


  Mi sueño fue recogido por los ángeles de la noche y lo transformaron en una mariposa. La he visto alejarse con mi vida en sus alas.

  Y yo he despertado como un pollo abriendo el cascarón. 
Inspiro la paz vertical de un eucalipto. Mi respiración tiene color de amanecer. Expiro una palabra pronunciada por el sol.

  Un viento rasguea la grama con música de conchas. Tambores a lo lejos: son los caballos, levantando el polvo del futuro.
La niebla busca el corazón de los pájaros, y la tierra sonríe con sus suaves lombrices. Mi pulso escapa hacia el pentagrama de flores del nuevo día. ¡Oh, esta música...! ¿Cómo es posible?

  Me alzo desnuda bajo un cielo de trinos naranjas. Y una fina lluvia de pétalos solares se derrama desde las nubes hasta envolver mi piel con la pasión purísima de las rosas.

 Amanece; ha concebido el cielo su milagro. Y milagrosamente, también yo he amanecido. Me arrodillo. La luz señala entre la hierba un caracol de oro; trepa por mi dedo como un tirabuzón húmedo... Mueve sus cuernecillos tanteando mi existencia... Lo miro. Y siento que algo inmensamente dulce, desde el azul recién pintado del cielo, me contempla a mí... Y acaricia con sus nubes eternas mi garganta... 

 Y canto, junto a un coro universal, el trino que amanece a la vez en todos los tiempos.


martes, 30 de agosto de 2022

Promesa. Semana de Sindel





La espuma se agita sin tiempo sobre los acantilados; y las gaviotas celebran el frescor en sus patas amarillas. Graznan. Y cada eco alegre recorre los brazos abiertos del mar... 

Un perro se levanta para oler el sosiego de la tierra. Y roza con su cola las campanillas del silencio. 
Huele a sal, a frescura, a esperanza... y las olas, caballitos blancos, trotan por mis pies desnudos. 

Sobre las rocas, las algas dejan caer lágrimas de sol...

Un ruiseñor me mira con sus ojos brillantes, oculto en un matorral. Coloca su voz en mi voz y canta muy dentro de mí. 
Me está atravesando con su luz de diamantes. Y me hace prometer algo...  

"Que nunca le olvide, ni siquiera en las noches que ahogan la voz".


                                                               ***

Texto poético y fotografía: Volarela
Otros tipos de Promesas en el blog de Sindel

jueves, 21 de abril de 2022

Gris guerra

Pintura de Denis Sharazin

GRIS GUERRA


Sus rodillas se llenaron del tinte negro del suelo. Veía un grito gris ceniza chocar con otro grito marrón y con otro más del color de la sangre. Todo por el aire. Era la guerra. Sólo existía el pánico a dos piernas golpeando con otros pánicos desbocados.

 Crujían las nubes abortadas en un rincón de la clase. El horror la olisqueaba en la penumbra más total.

Ella sólo era una niña. Quiso borrar con su manita esa pizarra. Pero no pudo. 


-Matilde, deja de soñar, coge ya la tiza y haz la suma -le dijo la maestra. 

-No puedo, contestó. Y se marchó a su asiento a llorar.


***

domingo, 1 de agosto de 2021

Revuelos: La vida como caricia

https://www.pinterest.es/pin/468796642432687936/



 * Si supieras, amor, lo hondo que viajan por mí tus caricias... Sólo detienen su viaje cuando amanecen estrellas en mis labios. 


¿Por qué no puede ser la vida una larga caricia, interrumpida de vez en cuando por espasmos, sustos, tristezas, angustias o molestias? Cuando cesa la interrupción, la profunda y suave caricia sigue su trabajo de amante alfarera. Y moldea tu cuerpo, tu alma como el río moldea el lecho por el que pasa.

¿Acaso no es una caricia la tibia leche que pasa por el hambre del bebé? ¿No es caricia el tobogán, el lápiz juguetón entre los dedos, la almohada que recoge los instantes del día como una noche caliente en la mejilla?

¿No es caricia la alegre melodía de la amistad, el siseo dorado de las hojas de los chopos, el sonrojo de la juventud, el amor nuevo como plumones de gorrión?

¡Hay tantas caricias! Todo es una gran caricia cuando la piel se hace tan sensible que hasta el roce de una mirada la estremece. 
La vida te acaricia sólo con pasar por los túneles hambrientos de tu respiración. Aire...
Su caricia es lenta, sí, muy lenta...
Puedes respirar la caricia de un trino trenzándose en tu oído, o el acelerado ritmo de un corazón que te espera con amor...
Respira ahora la aterciopelada armonía de tu propia mirada... abierta...

domingo, 28 de febrero de 2021

Nuestra propia música. Reflexiones poéticas y fotos

 

Volarela

 

 NUESTRA PROPIA MÚSICA

 

 No sabemos nada.

 A lo mejor soy de niebla y mañana estoy allá, convertida en una gota de agua, sobre un pensamiento del prado.

 Nada sabemos de nuestro existir... Sentimos punzadas húmedas, inspiraciones.... como pequeños croares en la charca de nuestro sueño.

 Y pasamos por la vida, como la niebla, acariciando las cosas de soslayo; empapando con nuestras vocecillas de nata las hojas de los árboles, conscientes de que un día la noche nos cerrará los ojos, nos llevará de la mano, y nos dará de su pecho lácteo.

 Nos cruzamos... unos con otros (nieblas con nieblas). Los labios neblinosos de nuestros corazones se besan. Y seguimos bulliciosos después, como los torrentes, sin saber hacia dónde nos llevarán estos abrazos de hilo blanco.

 

  Volarela 

  

Avanzamos vaporosos, ufanos, felices..., o lacrimosos y heridos, impregnando nuestra baba de caracol por el cosmos,  sin saber que nuestra cristalina estela va dejando una canción que no oímos... Hasta que un día subimos muy, muy alto, y alguien nos dice que escuchemos con atención nuestro propia música: todo lo que fuimos; todo lo que hicimos; todo lo que dejamos.

  Y nos sonará a campanillas de nieve, o a bocinazos de bus, o a trombones de oro, o a violines rotos, o a cencerros grises, o a platillos amarillos, o a flautas de agua, o a rebuznos mágicos, o a una orquesta completa...

  Y nos asombraremos de las innumerables ondas que fueron dejando nuestro pasos ciegos por la niebla. 

 

***

 

Fotografías y texto: Maite Sánchez Romero (Volarela)

Fotos del Pirineo (España), en días neblinosos

 

   

 


martes, 16 de febrero de 2021

A qué suena el silencio... (meditación en prosa poética)

 

                                                                                               Pintura: Sorolla

 

EL SONIDO DEL SILENCIO


El silencio ¿a qué suena?

La montaña parece preguntármelo mientras los pinos dialogan con la brisa.

El silencio tiene el sonido de las orugas replegadas en sus capullos. Suena al calor tibio de las manos enlazadas una noche de tormenta. A veces canta una elegía verde y solemne, como el mar en aquella fotografía del estante…

El silencio tiene el sonido de la lluvia detenida en la mejilla, escurriéndose por la comisura de la boca, la cual quiere hablar… pero calla, porque la armonía le ha besado los labios.

El silencio es un clamor de huellas de cisne sobre la nieve…

El silencio huele a pelo de niño y tiembla como una tela de araña en el viento…

Hoy el silencio lleva el aroma inmaculado de las flores del almendro.

Reposo entre sus troncos curtidos y pausados, y comprendo por qué la savia no hace ningún ruido en su ascendente caricia; y por qué los pájaros se aman en silencio. 

 

*** 

 

Prosa poética de Maite Sánchez Romero (Volarela)


domingo, 10 de enero de 2021

De luces (sensaciones del alma) Prosa poética.



 
LUCES



Más allá de la niebla que envuelve al mundo existe el gozo.

Lo conocen las ondas del mar atravesando el infinito hasta llegar a mis pies.

El gozo de la flor es mi vestido perfumado bajo el quietísimo cielo.

Trepo, como una hiedra por la vida, enzarzando, apasionada, mi corazón a los árboles, mientras alguien pronuncia mi nombre con voz de agua.

El mundo refulge.

Destella el agua; destella el acentor sobre el agua; destella el cielo que sostiene el piar del acentor entre sus dedos azules… Y de ellos una nube inquieta brota...

Inclino mi frente como el girasol en la noche. Todo es belleza.

Las montañas lloran oro por su cima. Los niños gritan, y como la hierba, escriben su alegría en verde intenso.

Fíjate: cuando vuela la paloma, siguen sus alas en el azul, aunque ella acabe de posarse. Porque existe un abrazo allá, hacia el que vamos.

En la pletórica noche cada estrella es una palabra divina. Giran, crecen, ríen, se aman... Las busco.

Quisiera alimentarme sólo del gozo de los astros.




***
 

Dibujo y texto: Maite Sánchez Romero (Volarela)




sábado, 28 de noviembre de 2020

Meditando con una rosa rosa (meditación poética-espiritual)

 

Rosa rosa. Volarela

Tu presencia es presente. En este instante, tu corazón sin espinas me traspasa. Delirio rosa.
Eres vida, que bebió cielos y transmutó materia, y ocupó su tiempo en la belleza total. Tallaste en ti la mirada frágil del amor.

Naciste envuelta, apretada sobre ti misma, dispuesta a desplegar la espiral de tu misterio: secretísima poesía del universo; así despliegan su aroma las galaxias.

Me vives mientras existo en ti. Te vivo mientras existes en mí.
Ahora, estamos juntas:
Tus pétalos rosas se abren con la delicadeza de la niebla sobre mi vida. Tu cáliz es tierno, liso; se puede tocar tu mirada inocente a través de él. Y tu perfume en la hondura... me recuerda la voz de un ángel, al cual persigo entre silenciosas praderas.

De tu piel a mi piel camina la verdad.

Cuando la fría vida te arrebate los pétalos también estaré a tu lado, aprendiendo de tu entrega, haciéndose fruto.
 
*
 
Prosa poética y foto: Maite Sánchez Romero (Volarela)