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Promesa. Semana de Sindel





La espuma se agita sin tiempo sobre los acantilados; y las gaviotas celebran el frescor en sus patas amarillas. Graznan. Y cada eco alegre recorre los brazos abiertos del mar... 

Un perro se levanta para oler el sosiego de la tierra. Y roza con su cola las campanillas del silencio. 
Huele a sal, a frescura, a esperanza... y las olas, caballitos blancos, trotan por mis pies desnudos. 

Sobre las rocas, las algas dejan caer lágrimas de sol...

Un ruiseñor me mira con sus ojos brillantes, oculto en un matorral. Coloca su voz en mi voz y canta muy dentro de mí. 
Me está atravesando con su luz de diamantes. Y me hace prometer algo...  

"Que nunca le olvide, ni siquiera en las noches que ahogan la voz".


                                                               ***

Texto poético y fotografía: Volarela
Otros tipos de Promesas en el blog de Sindel

Sorolla traspasa los sentidos.












Sorolla traspasa los sentidos: vitalidad, luz, movimiento, belleza...
Sus cuadros rebosan alegría de vivir,  deleite infantil,  claridad,  regocijo. Todo esto nos lo trasmite por medio de su tratamiento del color, único en la historia del arte. Estos colores siempre van mezclados con mucho blanco, como si su pupila estuviera casi cegada de tanta luz;  Sus trazos maestros, sueltos, elásticos y vigorosos aportan el dinamismo que hacen de cada pintura una instantánea vívida y fresca. Pero es esa irradiación de luz pura del mediterráneo, siempre transparente y entusiasmada, captada con absoluta precisión y derramada por todos sus cuadros, lo que convierte estas imágenes en algo trascendente.

Otra característica de sus cuadros es el punto de vista que toma: se trata de una mirada realista  y sólo idealizada por su lírico sentido del color. Los personajes son observados desde afuera y fusionados al paisaje, como en una novela costumbrista. La mirada de niños, mujeres y hombres no suelen dirigirse al pintor, con lo que nos convertimos en espectadores externos de un mundo en que las personas ríen, juegan, conversan, y avanzan en su día a día, satisfechas de sí mismas y en perfecta comunión con el mundo.  

La belleza de los cuadros de Sorolla es muy llamativa, pero no es estática, rígida o decorativa, como en tantos cuadros realistas de su época, sino que su pincelada particular la dota de una vitalidad y un ritmo contagioso.

Sorolla es para contemplarlo con la mente en blanco, abierta a las ondas del color más armonioso, fluido y vibrante. 
Nunca hubo tanta alegría radiante en la pintura.


Biografía del pintor:
http://es.wikipedia.org/wiki/Sorolla
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/k/kandinsky.htm

Habla la luz: Johannes Vermeer e Isabel Guerra




Johannes Vermeer (1632-1675)


Es inevitable para mí comparar a estos dos grandes pintores, lejanos entre sí en el tiempo, pero unidos por un tratamiento y sentimiento común de la luz.

La luz habla en estos cuadros: a través de colores y matices sutiles cuenta la pequeña historia que se esconde en cada lienzo.  Y lo hace con una delicadeza que transciende lo cotidiano, llevándonos a una sensación de encantamiento contemplativo y casi poético.

En todos los cuadros el detalle de los objetos cobra tanta importancia como el tema central, especialmente en Veermer. Éstos llenan y completan el espacio con su presencia, y nos hablan del mundo privado e íntimo del retratado.

En los dos pintores se aprecia una especie de soledad satisfecha en los personajes, un intimismo cálido; como si una cámara oculta estuviera grabando el grato ensimismamiento de una persona en sus quehaceres diarios. Todo es calmado y armónico, nada turba la escena; el tiempo parece detenerse y abrirse para que podamos ver y participar de cada detalle delicioso de la escena.

Pero la luz es lo más bello y es lo que queda en nuestra memoria emocional al contemplar estas pinturas; es la que narra sin palabras. En estos lienzos se posa finamente sobre las personas y los objetos. Y pausadamente, como polvo místico, los envuelve en su silencio.





Johannes Vermeer. Biografía: http://es.wikipedia.org/wiki/Johannes_Vermeer













ISABEL GUERRA. LA MONJA PINTORA. Artículo de Zenda Caballero
Desde que en 2005 vi por primera vez un cuadro de Isabel Guerra, he procurado seguir su trayectoria artística fascinada por su habilidad innata para plasmar un pensamiento en sus lienzos. La pintora de la luz como la llaman nació en Madrid en 1947, hija única muy deseada pues sus padres tardaron 10 años en concebirla, despertó a la vocación artística a los 12 años casi al mismo tiempo que a la vocación religiosa. Ingresó en el Monasterio cisterciense de Santa Lucía en Zaragoza a los 23 años y desde entonces su arte se ha centrado en plasmar todo el amor que siente por la vida con tal realismo, que transporta al observador al mundo de luz que la envuelve.
Ella dice que busca en cada cuadro la belleza, la luz, la bondad, la verdad y la hermosura con mayúsculas. Cada cuadro tiene su propia historia, su vida y en cada uno pone todo su corazón.
Miembro de honor de la real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo y de la Real Academia de Bellas Artes de San Luis, su cuadros se cotizan entre 2.000 y 10.000 € y suele exponer cada dos o tres años para deleite de todos nosotros.

Zenda Caballero:


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(Fragmento de una entrevista:)

P. Isabel, ¿qué le transmite esa realidad que ve cuando sale al exterior?, ¿le gusta?

R. ¿Este mundo convulso y violento que vivimos? Yo creo que no puede gustarle a nadie. Intento luchar dando pistas de todo lo contrario: luz y esperanza. Hay otros que luchan con el testimonio, utilizando el arte como un espejo de la violencia. Yo intento transmitir una fórmula que evite que la violencia se apodere de nosotros.

P. ¿El arte no ha de servir para transmitir los sentimientos que lo real provoca en el artista?

R. Yo me baso en lo real, no invento mis imágenes, pero llamo la atención sobre la paz y la luz, que sí está entre nosotros. Por ejemplo, ahora mismo estamos aquí bien, a gusto, sin violencia: luego es un mundo posible, y eso es lo que intento demostrar: que no está todo perdido, que la situación no es irreversible, que no estamos en el camino a la distorsión absoluta de la Humanidad. No, es posible encontrar caminos de belleza. Esto es lo que intento decir, y hay quien lo recoge.


Poeta de la luz: Alvar Astulez














En estas imágenes de Alvar Astulez, los colores vibran puros, como recién creados del mundo onírico. Su paisaje es poesía: poesía de la quietud. Lirismo penetrando en nuestras retinas y acariciándonos el alma con voz degradada, neblinosa y sutil. Voz que va tiñendo suavemente un sentimiento de oro.

Los paisajes parecen a punto de desvanecerse, como palabras mágicas pronunciadas en la lejanía. Los colores reverberan en nuestra alma con el murmullo quedo de lo imperecedero.

Este arte es pura belleza abierta a la contemplación. Las formas, exquisitamente trabajadas bajo la varita de la luz, componen un mundo hermoso y sereno. Árboles, cielos, caballos, prados... desfilan como protagonizando un encuentro divino con la armonía de la tierra.

Equilibrio, perfección, emoción...:
Caricias para el alma.


Todas las imágenes pertenecen a Alvar Astulez: