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jueves, 21 de abril de 2022

Gris guerra

Pintura de Denis Sharazin

GRIS GUERRA


Sus rodillas se llenaron del tinte negro del suelo. Veía un grito gris ceniza chocar con otro grito marrón y con otro más del color de la sangre. Todo por el aire. Era la guerra. Sólo existía el pánico a dos piernas golpeando con otros pánicos desbocados.

 Crujían las nubes abortadas en un rincón de la clase. El horror la olisqueaba en la penumbra más total.

Ella sólo era una niña. Quiso borrar con su manita esa pizarra. Pero no pudo. 


-Matilde, deja de soñar, coge ya la tiza y haz la suma -le dijo la maestra. 

-No puedo, contestó. Y se marchó a su asiento a llorar.


***

lunes, 15 de julio de 2019

Una lágrima de sangre

UNA LÁGRIMA DE SANGRE


Cuando se ponen las sombras sobre la ciudad
una mujer de negros ojos, de blancas manos,
de vestido azul profundo...
cruza las calles mojadas de llanto.
De su bolsillo saca flores
brillantes como cien lunas
y a través de las ventanas
en la tierna frente de los niños las coloca.
Los perros vagabundos la están siguiendo,
aúllan aterciopeladamente,
ella no vive aquí, ni tiene huesos ni descanso,
su morada es el Arco Iris
y trabaja con las hebras del sol
cosiendo heridas, tejiendo grillos a la noche,
meciendo los rezos en sus brazos de lluvia.

La mujer, de blanco paso, de negro pelo,
de vestido libre como el vuelo de las gaviotas...
penetra en tu sueño y te coge la mano
para que saltes con ella ese abismo que te aterra...
para que despiertes con un deseo vivaz enredado en el pelo
y cantos de golondrinas en las manos...

Pero hoy, la ciega noche la está llamando
y la mujer de blancos brazos no acude;
una lágrima de sangre le gotea por la manga.
La manzana dorada de sus labios está herida,

y las raíces de su corazón se anudan entre sí
porque los seres humanos están cerrando los ojos,
caminan, aman, se abrazan, lloran dormidos...
pero ya no creen en nada
y sólo sueñan en blanco.


Maite Sánchez (Volarela)