Cazadora de risasa (en homenaje a Gloria Fuertes)

"¡Bienvenida sea la risa que deja alegría por donde pisa!"
Gloria Fuertes
CAZADORA DE RISAS
¿Quién dice que no ríen los ojos de los peces?
Río la dicha de la vida,
río la ilusión del barco
derramándose en su estela.
La risa se me pierde por la puerta
abierta
de
mar
en mar.
Se hace cazadora
de otras risas,
enredadera rosa
de la brisa.
Salta,
como rana,
tras las risas del jazmín.
¡Saca una chistera
de un conejo
y huele a verde perejil!
Colecciono risas en el cielo de mi cuarto,
y a veces se me cuela una en el zapato...
y ando coja, coja, coja,
riéndome como una loca.
Esta risa mía,
incontrolable...
se detiene en el marco
de una mirada abierta...:
rasguea la lira negra de sus pupilas,
atraviesa sus aguas boscosas,
y espumea con ella en carcajadas naranjas...
¿Quién dice
que no ríen burbujas los ojos de los ríos?
*
Volarela (Maite Sánchez Romero)
*
Este poema es para todos aquellos que gozan riendo...
Y para nuestra gran poetisa Gloria Fuertes, que supo colorear la poesía con las pinceladas mágicas de su inagotable inspiración.
Sobre el arte y la forma de la vida

Pinturas de Kandinsky
Gaylord Ho. Blancura del alma.
Que la belleza puede vestirse de escultura y susurrarte al oído que la paz es posible;
que la esperanza puede soplarte música blanca,
que el amor es sublime gesto en el universo,
que la emoción recorre la carne como recorre el mar;
que no estamos solos y siempre alguien vela por nosotros,
que la armonía danza sin parar desde los brazos del hombre,
que hemos nacido para la perfección más sublime...
Todo esto y mucho más se desprende de estas figuras modeladas con inspiración celestial.
Son las obras de Gaylord Ho, diseñadas en la sólida hermosura de la materia y escapando de la misma hacia el corazón de la vida.
Gaylord Ho (1950). Taiwan
http://artodyssey1.blogspot.com.es/2013/05/gaylord-ho.html
Un instante único. La chica ciega. 1856. Millais
Las urracas dialogan en la dorada espesura de la hierba. Se huele la inocencia de la espiga.
Y sigue y sigue el instante... como un regato de paz en el que flotarais tiernamente.










