MI PECADO
No te
aburras de oírme, también yo escucho tu runrún cada día y no me quejo, lo
celebro en mi seca soledad. Te diré un pecadillo que a nadie he contado: robo
sonrisas. Sí. Mira aquel montón de flores. Es mío. No mueren nunca porque son
sonrisas. Hay de todos los colores, puedes ponerte una si quieres. Las que
incluyen arcoíris son especiales; esas, si las tocas, levitas.
Verás, soy
como Robin Hood. Robo a los ricos y se lo doy a los pobres. Sé que no está
bien, pero ¿no ves qué derroche de sonrisas tiene el sol?; ¡todas para él! No,
no, no... A él es a quien más he robado. Luego las vierto allá donde no se ve
más que tristeza y abandono, donde solo germinan tallos rotos. Solo que algunas
se van volando e inflan los mofletes de niños bien felices; o pintan de lunares
las montañas, o tiran la lluvia de las nubes. Se me descontrolan. Eso debe
ser... ¡En fin! Prometo abandonar mi pecado. Me haré payaso y trabajaré. Lo
prometo.
¿Por qué
callas ahora? ¿Y por qué suenas a estrellas de hojalata en lugar de agua? ¿Has
robado tú mi sonrisa?
***
Microrrelato: Maite Sánchez Romero (Volarela) y pintura de Roland Tamayo
